June 28, 2006

SensacionesII......Dulces deseos.

Todos querían abrazarla.

Le deseaban lo mejor en ése, su día.

Estiraban los brazos, tratando de adueñarse del espacio próximo.

Pensaban que así, podrían acercarse antes que los otros.

Ella, esperaba tranquila. En su rostro se dibujaba una sonrisa.

Uno a uno, fueron diciendo tiernas palabras, que reflejaban los mas bellos deseos.

Él, contemplaba la festiva imagen desde su lugar.

No se apresuraba como los otros; aunque su corazón latía aceleradamente, sentía que la sangre fluía mas rápido por todo su cuerpo.

Estaba seguro que el saludo mas apreciado sería el suyo.

Algo, en sus pensamientos y sentir le hacía creer, que ese, sería un día especial también para él.

No se había esmerado demasiado , al contrario lo que allí plasmó, lo que había escrito, brotó espontáneamente.

Sabía que aquello sería importante. Estaba seguro. Sería único e inolvidable también para ella.

Había volcado toda la ternura y pasión que alguien tiene, cuando comienza a sentir aquellas emociones que parecen invadirlo todo.

Recordó a su padre. Éste le decía continuamente que cuando uno quería algo, debía luchar por ello, esforzarse. Eso había hecho él, mas sintió que aquello no le causó esfuerzo.

Después de unos minutos, cuando el animoso desorden, se calmó. Se levantó de su silla y se acercó a ella.

Caminó muy seguro, la miró a los ojos. Se empinó, le besó suavemente la mejilla, le deseó felicidades y extendió una tarjeta decorada.

Ella se inclinó levemente, recibió la tarjeta y le agradeció.

Mientras caminaba a su puesto, respiró profundo, se volteó, la encerró con una mirada fija, envolvente. Luego, le guiñó el ojo.

La mujer sintió un leve escalofrío.

Esa, no parecía ser la mirada de todos los días.

Sin entender bien por qué, se ruborizó...

Guardó en el bolsillo de su delantal la tarjeta. Siguió con la rutina, marcada por el horario de aquel día.

Después de unas horas, ya en su auto, el llamado de la curiosidad no la dejó tranquila.

Rescató la tarjeta y la leyó.

Encontró de una profunda ternura las palabras leídas y se remontó a los tiempos en que, tal vez, ella pudo sentir algo similar por alguien tan mayor.

Claro que había una diferencia, en ese entonces, ella no lo hubiera dicho jamás.

Dio la situación por superada y pensó que la atesoraría como un bello recuerdo en su corazón.

Al día siguiente, mientras bajaba los peldaños que la acercaban a su sala, sintió que le jalaban el delantal..

Era él.

Iba a saludarlo con el beso en la mejilla de todos los días, pero, la pregunta que éste le hizo, pareció enredar las manecillas del reloj por unos segundos.

¿Leyó lo que le escribí? Ya lo sabe...Entonces ¿Qué me dice?

De pronto recordó lo leído:

"Quiero que sepas que me gustas, estoy enamorado de ti, desde el primer día de clases. No me importa que seas mas grande ni que estés casada. Te quiero" Tu alumno xxxxx de tercero básico, abril del 2005

3 comments:

hongos said...

Hola Linda.....espero que todo marche por el adecuado camino de la felicidad.
Que bueno que te guste Juaquinito....hay mucho de la vida, hay mucho sentimiento, ahí en esas bellas y realistas letras.
Soy un sabinista....de los que cree...que los amores que matan, nunca mueren...
Besos y cariños
Rodrigo Ibarra H.

Alein@d said...

Hola, tanto tiempo sin visitarme
Todo bien...
Te gusta esa canción...es bella!!!
Dice mucho.
Te saludo en tu blog.

Anonymous said...

Me suena a "El niño que enloqueció de amor..." Qué habrá cautivado la mente o el corazón de ese niño...(espero que esta vez le apunte correctamente al tema... siempre queda corrido je je)