June 18, 2006

Narración denuncia.

"Espero poder explicar a través de esta narración, lo inadecuada que es la atención primaria en algunos hospitales de nuestro país.

Que esa mala atención, no es sólo producto de una falta de recursos, lo cual ya es grave, sino que se acrecienta por la calidad casi inhumana con que se atiende a los que allí llegan.

Con el poco compromiso de algunos médicos, enfermeros y paramédicos, para brindarles, a quienes vienen sufrientes, un poco de calma, protección, seguridad y calor."

De sombras y luz...

Tenía frío.

Sentía voces desconocidas a su alrededor.

Escuchó quejas de dolor provenientes de las camillas cercanas.

Intentó moverse para observar desde quienes surgían, pero su propio dolor lo inmovilizó. El deambular de personas de celeste, verde y blanco, que parecían insensibles a cualquier quejido, susurro o súplica lo hizo sentir desamparado.

En un nuevo intento de movilidad o acomodo, para buscar algo que le resultara familiar, sintió que su respiración se interrumpía, su pecho estaba apretado, se ahogaba.

Decidió quedarse quieto en esa pequeña camilla, acompañado por el frío que cada vez penetraba más en él.

¿Cómo podía ser tan lúgubre ese lugar? Pensó.

Unas voces cercanas a su cara lo alejaron de esos pensamientos:

- El corte de la frente es profundo, hay que poner puntos, señaló alguien de verde.

- ¡Ya! Cóselo tú, dijo uno.

-¡No! Hazlo tú, dijo otro.

- Está bien, lo haré. Pásenme los instrumentos.

- ¡Oye! No hay sutura fina, sólo queda ésta, de la gruesa.

- ¡Bien! Manos a la obra...

Además del frío, que ya era parte de su ser, sintió ahora un par de pinchazos en su frente... Las voces, que ya se habían hecho conocidas, tenían manos que sentía, actuaban bruscamente sobre su cara.

Movimientos de la camilla hacia un lado y otro, en búsqueda de una luz apropiada para coserlo, en esa insultante oscuridad, lo inquietaron.

¿Dónde estaba realmente? ¿Qué le estaban haciendo? ¿Así era la realidad en este lugar?

Terminada la sutura, quedó nuevamente solo. El desamparo y la impotencia parecieron embriagarlo hasta hacerlo desvanecer.

Despertó de sus divagaciones en la "sala de rayos", con el golpe de una placa sobre su cara. Una auxiliar, se disculpó, mientras le explicaba que tenía que poner una "cosita que la afirmara", para tratar de tomarle una radiografía a su nariz. La que, si no se había quebrado con el accidente automovilístico, seguro, ahora sí con el golpe....

Con la ayuda de un carabinero lo sacaron de aquella sala.

De pronto, mientras estaba tendido sobre la camilla, en un pasillo, una voz especial, que sintió muy cercana, muy familiar, lo inquietó.

Intentó oler la fragancia que estaba seguro acompañaba esa voz que no podía dejar de sentir, suya, muy suya.

Ante sus ojos vio la menuda imagen dueña de esa voz, quien le acariciaba suavemente la cabeza, sintió sus labios sobre los de él.

El frío comenzó a irse, el desamparo también. Sus ojos en los suyos. Pudo sentirse seguro, confiado y se entregó...

Estaba a punto de salir de aquella posta, cuando un médico que lo vio ensangrentado, se acerca y le facilita una esponja para limpiarle la sangre que tenía desde los oídos hasta la garganta.

Un par de horas más tarde, en una clínica de la ciudad, trataban de borrarle el recuerdo, estampado en el cuerpo y en el alma, de lo que era la atención primaria en su país...

Desarmar una pésima sutura en su frente, cortar, microcirugía. Acomodo de huesos en la nariz por la fractura, nuevas radiografías que arrojaban tres costillas rotas.

Atención, calidez. Voces y cuerpos sensibles a lo que le sucediera. Sustentados por un cheque en blanco dejado en la sala de recaudaciones para lograr lo que debería tener cualquiera... en cualquier lugar.

Tomó la mano de su mujer y la apretó con fuerza.

Pensó en los otros. Aquellos que salieron de la posta con una mala sutura, con una mala atención, con mas dolor del que llevaban al comienzo.

Cual mito de la caverna, creen que esa es la realidad. Que aquello es lo mejor que pueden tener... porque no conocen otra opción.

"Dedicado a los médicos, enfermeros, paramédicos y otros que trabajaban en el la Posta del Hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar, a las 18:30 del domingo 4 de junio del 2006"

2 comments:

Clarita said...

Este relato es increible,dejando de lado que me gusta mucho como escribes, me ha recordado a algo que me paso a mi hace tiempo.un familiar mio tuvo un accidente de coche y pasamos las tipicas 3h en la sala de espera que dan para mucho.en esas estaba cuando aparecio un hombre con una brecha en la parte posterior de la cabeza.lo acompañaba su hija y el hombre deliraba.tardaron mas de una hora en atenderle solo le dieron una gasa para tapar la herida y le dijeron que esperara.puedes imaginar la cara de asombro de toda la sala al ver al hombre delirando a su hija corriendo detras de el por la sala de espera durante horas.

Alein@d said...

Ahora me puedo imaginar esa escena, que me parece injusta y patética.
Parte de una triste realidad que nos acompaña.
Salu2