Parecía que el mundo, ese pequeño mundo especial, intocable y singular, que había querido formar en el interior y exterior, delimitado por esas cuatro paredes, se le caía encima. Se sintió viejo, acabado. ¿Qué diferencia había entre él y ellos?...Pensó. Parecían tomar decisiones. No les importó la aprobación de la eutanasia. Se adelantaron y fueron autoeliminándose uno a uno. ¿Por qué? Creyeron que ya no eran útiles. Qué nadie notaba su presencia. Qué tal vez no se les necesitaba. El que nadie resaltara sus cualidades o la función que realizaban, hizo que el primero de ellos optara por frenar la agonía y desconectarse definitivamente. ¡Seguro que sí! Por supuesto, los otros, ingenuos, crédulos y un tanto vacíos, siguieron masivamente su ejemplo. Se quedó mirándolos, dubitativo.. Primero, el mas imponente, el de mas volumen y además, mayor cronologicamente. Éste, dejó de irrigar el gas hacia su centro, por lo tanto, dentro de él, ya no había nada que entregar. Era sólo una caja metálica vacía. Con el paso de los días, el olor que de él emanaba, anunciaba su muerte y mas aún, un avanzado estado de absoluta descomposición. Posteriormente, ella, un poco más pequeña pero nunca frágil, eso sí, mas joven, no quiso seguir girando, menos aún, con tanta carga acumulada en su interior. Seguramente, el acto de su compañero de aventuras, le pareció heroico. Entonces, le siguió los pasos. Dejó que el agua la inundara, lentamente. Luego, comenzó a girar, sintiendo el mayor de los cansancios. Un quejido, semejante al golpeteo de latas oxidadas, pareció salir desde su interior. Fue su última señal. La de tamaño pequeño se sintió abandonada. ¿Cuándo decidieron irse? ¿Por qué no le informaron? Sendas acciones la motivaron a dejarse llevar por los pensamientos mas impuros. Sabía que lo que haría sería criticado, especialmente, por aquellos que instruían la forma en que había que funcionar. Seguramente no tendría una ceremonia digna de su final. Apostó casi a ganador, que ocuparía aquel rincón indigno del abandono. Aún así no dudó. Lo había decidido. Se estiró como nunca, tratando de llegar a los rincones en donde nunca había estado. Sintió fuertes desgarros, pero no cesó en su idea. Cuando alcanzó la esquina del olvido, inhaló tan fuerte, que el aire consumido la partió en dos. Tuvo un par de estertores y quedó así, partida en dos e inmóvil. Un ardor en sus ojos lo remeció. ¿Qué le ocurría?... De dónde surgió todo aquello. Detuvo sus devaneos tratando de autoanalizarse. Será que su propia vejez lo está afectando. Dio una última mirada al interior de esa habitación y salió deprimido. Tendría que invertir bastante, y obviamente, dejar de perder el tiempo, pensando que sus bienes, tienen vida propia. Cerró de un portazo su casa y caminó hacia la parada de colectivos. Afortunadamente no volvió la vista atrás. Una casa deslucida, cansada, añosa, lo miró tristemente. Era ella la verdadera líder. Fue quién sembró tamañas ideas en aquellos desdichados, quienes habían caído, presas de su propia soledad. Les invadió con tormentosos pensamientos, doblegándolos. Incitándolos a cerrar anticipadamente su ciclo . Por fin, al verlo partir, decidió que éste, sería también, su último día. |
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3 comments:
Absolutamente pensado, todos funcionaban conectándose a un enchufe. Aúnque aquí no se mencione ese elemento, el no funcionar lleva automaticamente a una desconexión, que vendría a ser de su vida..
Es impresionante el ritmo de tu relato, es un ritmo que atrapa desde lo más profundo hasta llevarnos de golpe a la soledad que cada uno siente más de una vez en el diario transcurrir de nuestras existencias.
La forma en la que se va gestando ese "suicidio" colectivo de quienes se sienten y les hacen sentir inútiles frente a lo que acontece es conmovedor. Se gesta secreta y mecánicamente en un misterioso engranaje donde los cógigos están ya asignados tájantemente para ser recepcionados y ejecutados por quienes observan, sienten... pero que no analizan mayormente este estado de soledad corrisiva y permanente.
Toda la atmósfera atrae (como ya mencioné al inicio), seduce, atrapa y que es conorada por un ambiente físico que reafirma los conceptos explícitos y subyacentes: la soledad del alma y el estado permanente de la pausa. Éstos, se fusionan y confluyen en el ritmo, como una danza que da pasos no reconocibles al inicio, que pareciera no tener concierto, pero que si nos detenemos a leer los códigos encontraremos más de una causa, más de un origen... y tal vez así acercarnos al entendimiento, comprensión y empatía de un hecho que está reñido por un paradigma obsoleto y sensurador; un hecho que se acerca a lo más ancestral de nuestra humanidad-animal salvaje, después de todo somos el animal-hombre que camina sobre sí mismo, su tiempo, su ser en una carrera perdida por anhelar el control de la existencia humana.
Guuaaauuuu, gracias.
Tiene que ver con la oficina de reclamos existenciales de tu perfil..y sobre todo con el planteamiento de tomar decisiones sobre tu existencia o inexistencia.
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