May 1, 2006

Reflejos

Alfredo Castañeda,«Nuestra locura», óleo sobre tela

Sobre el atril de madera, aquel cuadro, aún sin terminar, ocupaba el lugar central de la habitación. La ubicación privilegiada, parecía perfectamente pensada para dar cuenta de lo que allí sucedía. En las mañanas, la luz entraba desde el noreste, otorgándole un brillo y resplandor excepcional. Cada imagen, cada color parecía tener vida. Los trazos, dados con inusual virtud, con inigualables ansias de perfección, sumaban en favor de una armonía estética que reflejaba equilibrio... Al atardecer, sin embargo, sin haber movido ninguna pieza de su lugar, entrar y querer huir, eran un sólo deseo en la agitada cabeza de aquel pintor. Todo se veía distinto, lo resplandeciente se tornaba opaco, lo blanco parecía negro, nada, absolutamente nada mantenía aquella intención, observada por la mañana y plasmada por sus manos hábiles y seguras...Hasta la tela parecía jugarle una mala broma, volviéndose áspera, porosa.... Decidido a cambiar la situación, engañar a la tarde y a su propia ilusión, llegó, cada noche durante una semana, hasta su lugar de trabajo, cargado de lámparas que intentaban simular la naturalidad del astro, a esas alturas ausente.... Volaba el pincel en su mano, las acuarelas generaban nuevos colores...Trazos iban y venían. Pincelazos multicolores, perfección..virtud..Cada noche salía con la idea de triunfo.. Cada mañana disfrutaba su creación, sin explicarse como, a pesar de tanta manipulación, de pintura sobre pintura, la tela se veía impecable y el cuadro tenía cada vez mas intensidad, sólo algunos detalles, pensaba, le faltaban para concluir su magnífica y perfecta creación.. Cada tarde entraba y era presa de la decepción, del pánico, de la desesperación. No había perfección, solo una pesadilla, eso que estaba allí no podía, de ninguna manera, ser su creación. Aquel esperpento presente en la habitación no podía ser obra de sus mágicos trazos... Así sucedió cada día, tarde y noche de esa maldita semana. Ese domingo, como cada domingo, su cocinera, quién además limpiaba su cuarto de trabajo, llegó a las once..Cocinó como de costumbre y esperó que él bajara a almorzar. Eso no sucedió. Extrañada por la situación y el avance de las horas, decidió subir a cumplir sus deberes, pensando que su gentil patrón se había entretenido en su trabajo, como en alguna ocasión anterior... Golpeó la puerta en dos ocasiones, pero nadie abrió.. Empujó, la escena que vio la paralizó; ahogándole un grito que quería escapar de su garganta.. La habitación estaba completamente pintada de negro, desde las paredes al suelo. Negras cortinas ocultaban ventanas que no daban paso a la luz. Al centro de la habitación un cuadro que parecía haber sido desgarrado por algún furioso depredador.. A los pies de la dañada obra, el pintor tendido sobre un charco de sangre que provenía de la muñeca que alguna vez sostuvo su virtuosa mano. En la diestra, aún sostenía el hacha, que le ayudó a deshacerse de lo que creyó sus problemas....La mujer corrió a socorrerlo, resbalándose un par de veces en el rojo líquido.. Al fin, cuando llegó, alcanzó a escuchar el último balbuceo: ...... en el espejo.. La mujer miró tratando de encontrar la respuesta a lo ocurrido, lo que vio, fue simplemente, su propia imagen sosteniendo al pintor ya fallecido.

8 comments:

Anonymous said...

No sé mucho de cuentos... me han contado muchos si... también ignoro lo de los trazos y la pintura... pero me gustó tu texto.
Tiene algo atractivo, sugerente... tal vez la búsqueda del impacto.
Eso le da una atmósfera especial... ya no sé con que me voy a encontrar.
Cuatro predicciones se fueron a buena parte. No le achunté a ninguna.
Aunque prefiero los textos no literarios, no he leído mucho aparte de lo que tenía que leer en la carrera, el tuyo me dio ganas de seguir.

Anonymous said...

Lee de nuevo, quizás le encuentres un sentido al texto. Parte por el título, o lo que está al principio. El texto es de otro, que se puso ahí para compartir.

Anonymous said...

Qué güeno que lo aclaras, porque me confundí entonces. Lo encontraba parecido a una teleserie que vi una vez.
Pero, igual lo encuentro bueno el texto.
Bueno, quiero decir como intrigrante, oscuro, tétrico, sin respuestas claras.
Por eso el final me costó entenderlo, pero me gustó mucho

Alein@d said...

Gracias por los coment. El cuento es mío, lo que se puso para compartir es el link a Horacio Quiroga. y no vi esa comedia ¿cuál era???

Anonymous said...

Bueno tu cuento, trabajas apropiadamente la intriga, el suspenso. Veo, sí, poco delineados los personajes. Debe ser por la brevedad y la necesidad de transmitir lo esencial.
De todas formas (porfiado) echo de menos un trabajo más prolijo con el perfil de los que generan la acción; tal vez podría matizarse más la puntuación... pero ya sería otro cuento.
Y ese no es el cuento.
Este presente es para comunicarte que me agradó leerte.
También leí el otro, ¿Marazul? pero no me atreví a escribir.
Humildemente, creo que te agradan los relatos en esa y esta onda.
Tus otros escritos tienen otra línea, más desde lo personal.
Pareciera que son varios o varias los y las que escriben.

Anonymous said...

En alguna oportunidad, Televisa planteó una serie de miniseries (en realidad eran miniseries) de misterio, entre las cuales se destacó una versión libre del retrato de Dorian Grey.
Hubo otra de la vida de un pintor que se parece mucho a tu relato. Disculpa no recuerdo el nombre.

Alein@d said...

Esto suele ocurrir, siempre hay alguien que lo pensó o lo hizo antes que nosotros, creemos haber descubierto el hilo negro, sin embargo este es híper añejo.

Me parece una buena sugerencia la de trabajar más los personajes, pero tienes razón, ese sería otro cuento, la clave creo está en prolongar el final??

Anonymous said...

Looks nice! Awesome content. Good job guys.
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